Tarta rústica de calçots

 

Últimamente no he publicado demasiadas recetas, pero ésto no quiere decir que no haya estado cocinando, de hecho no he parado, pero me cuesta encontrar el tiempo para redactar las recetas y editar las fotos y tengo un montón en la recámara, voy a ver si me pongo las pilas, que después pasan los días y se van quedando las recetas olvidadas.

Ahora es época de calçotades en Catalunya, sobretodo en Valls (Tarragona), es muy normal reunirse amigos o familia para estas comidas donde el plato principal son los calçots a la brasa acompañados de salsa romesco y carnes a la parrilla con allioli.

Los calçots son un tipo de cebolletas tiernas, la forma típica de prepararlos son hacerlos a la parrilla sobre brasas de leña, bien tostados y servirlos sobre una teja. Para comerlos nos ponemos baberos gigantes y hay un modo muy preciso de hacerlo: con una mano cogemos el calçot por una punta y con la otra cogemos el exterior de éste, con un gesto se pelan (quitamos las capas exteriores de una sola vez), se mojan en salsa y levantando mucho la cabeza se introducen en la boca y de un bocado nos comemos toda la parte blanca. De ahí el uso de baberos.

Personalmente me encantan, además, el hecho de reunirse con amigos o familia y vernos todos con babero, haciendo gestos mientras acabamos bastante manchados de salsa y nos ponemos las botas, hace que las risas y los comentarios jocosos sean frecuentes y es muy divertido.

A veces no podemos preparar los calçots en las brasas y tenemos que asarlos en el horno, como en esta ocasión. Aquí os presento una forma distinta de tomar estos deliciosos calçots, esta receta se me ocurrió porque me encantan las quiches y las cocas de verduras, la he experimentado y me ha dado un buen resultado.

INGREDIENTES

  • 1/2 manojo se calçots (una docena+/-)
  • 1 pimiento rojo
  • 1 berenjena
  • 1 lámina de masa quebrada
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
  • 1 cucharada de queso parmesano

Precalentamos el horno a 250 grados, calor arriba y abajo.

Cortamos las puntas y la parte verde de los calçots, los lavamos bajo el grifo para quitarles la tierra ( no hay por que ser muy escrupulosos, la parte exterior se desecha y si los asáramos en las brasas no haríamos nada de eso).

Forramos una bandeja con papel de aluminio y colocamos encima una rejilla, sobre ella los calçots, los asamos durante 30-40 minutos, dándoles una vez la vuelta.

Al acabar los envolvemos en papel de periódico y los reservamos, después envolvemos el pimiento y la berenjena en papel de aluminio individualmente y los asamos durante 40 minutos. Los dejamos reposar.

Cuando estén templados quitamos las capas exteriores de los calçots y pelamos el pimiento y la berenjena.

Volvemos a calentar el horno, ahora a 200 grados.

Extendemos la hoja de masa quebrada sobre un papel de hornear, la pinchamos un poco con un tenedor y ponemos en el fondo una capa de berenjena, la sazonamos y aliñamos con un hilo de aceite, después una capa de pimiento en tiras, sazonamos y aceitamos , y por fin los calçots, sólo la parte blanca, ponemos un hilo de aceite (sin sal) y espolvoreamos con parmesano rallado.

Cerramos la masa quebrada un poco groseramente, para que se vea más rústica, y la horneamos durante 15-18 minutos

La podemos servir tal cuál o acompañada de salsa romesco.

  1. Esta tarta puede ser para dos personas si queremos un primer plato más consistente o para cuatro si lo vamos a servir acompañado de carne a la parrilla, es ideal con chuletas de cordero o butifarra, con butifarra negra ya es un lujo, yo creo que debe de ser pecado por lo menos.
  2. Los calçots sueltan mucho líquido al asarse, de ahí que pongamos una bandeja bien forrada debajo de la rejilla, si no queremos que el horno quede hecho un asco.
  3. No hay que abusar de la sal, el parmesano ya es bastante salado.
  4. Lleva gluten.

 

 

 

 

 

 

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Boquerones en vinagre

Uno de mis aperitivos favoritos, es fácil y además económico, ahora en verano apetece tomarlos con unas aceitunas y una cervecita.

INGREDIENTES

  • Boquerones
  • Sal
  • Vinagre
  • Aceite
  • Ajo (opcional)
  • Perejil

Limpiamos los boquerones abriéndolos por la mitad y quitando las tripas, la cabeza y la espina central.

Los lavamos bajo un chorro de agua procurando que no se rompan.

Los ponemos en una bandeja honda en capas poniendo un buen puñado de sal entre capa y capa.

Cubrimos los boquerones con el vinagre y los introducimos en el frigorífico durante 24 horas.

Pasado este tiempo se habrán vuelto de color blanco, los escurrimos y los enjuagamos ligeramente (depende de lo fuertes de vinagre que nos gusten los enjuagamos más o menos) los ponemos sobre un papel de cocina que escurran bien y los ponemos en la bandeja limpia, los espolvoreamos con ajos y perejil cortados muy pequeños, y los cubrimos bien con aceite.

Los volvemos a dejar en la nevera unas horas, cuando los vayamos a servir ponemos la cantidad que necesitemos en una fuente y lo sacamos media hora antes de la nevera para que se atempere, si no los usamos todos el resto se puede guardar varios días tapados en el frigo, cada día están más sabrosos.

  1. Si usamos vinagre blanco los boquerones quedarán más blancos, pero lo importante es que usemos un vinagre de calidad, yo prefiero que no queden tan blancos pero usar un buen vinagre, si es muy fuerte saldrán muy fuertes y al revés, he usado vinagre de jerez.
  2. Las cantidades de ajo y perejil son totalmente al gusto del cocinero (que para eso se arremanga, vaya)
  3. No es un plato calórico, pero si queréis que sea totalmente light podemos prescindir del aceite y aliñar sólo con unas gotas de vinagre, a mi me gusta, pero ha de ser vinagre nuevo o sería demasiado salado.
  4. No lleva gluten.

 

Patatas bravas

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de julio nos invita a preparar un clásico de la cocina española:
Patatas a la brava
Esta es la primera vez que participo en el reto mensual de The Whole Kitchen, este mes la receta que han propuesto para el círculo salado son unas patatas bravas, y no hay que decirlo, no me he resistido ni un poco a prepararlas, y como no, a degustarlas con una clara de limón, que con el calor que hace es como más apetecen.

He encontrado en mi verdulería casualmente, unas patatas pequeñas y estupendas para esta ocasión, yo las suelo utilizar para preparar papas arrugás, y he pensado que también servirían para preparar las bravas, las he frito con piel porque me gustan así, con la piel crujientita.

INGREDIENTES

  • Diez patatas mini o un par de patatas grandes.
  • Sal
  • Abundante aceite para freír

Para la salsa all i oli

  • Un huevo fresco entero
  • Dos dientes de ajo
  • Un vaso de aceite de oliva virgen
  • Sal

Para la salsa roja

  • 2 cucharadas de aceite picante
  • 1/2 cucharadita de pimentón de la Vera

Lavamos bien las patatas frotándolas con un cepillo, las freímos sin pelar en aceite con calor medio, que se pochen lentamente, cuando empiecen a estar blandas las retiramos y las reservamos.

Preparamos el all i oli poniendo todos los ingredientes en el vaso de la batidora y batiendo de abajo a arriba, no hace falta que quede demasiado espeso.

Mezclamos el aceite picante con el pimentón y reservamos.

Partimos las patatas en gajos y las freímos de nuevo en el aceite muy caliente, cuando estén doradas las retiramos y escurrimos sobre un papel de cocina.

Las ponemos en un plato con el all i oli por encima y lo regamos todo con la salsa de aceite picante.

Ñam, ñam!

  1. El aceite que he usado es el que sale en la foto, hace años que lo tengo, lleva pimienta de varias clases, tomillo y un montón de bichos picantes (chiles), cuando lo he vaciado un poco lo vuelvo a rellenar y la verdad es que se conserva estupendamente, tenía miedo de que con el tiempo se pusiera rancio, pero como le doy bastante caña aguanta bien.
  2. Las patatas las he frito dos veces, la primera es para pocharlas y la segunda, con el aceite mucho más caliente consigue que queden crujientes, además esto te permite tenerlas a medio preparar y acabarlas rápidamente al momento de servirlas, así están recién hechas.
  3. No llevan nada de gluten. Esta receta lleva huevo, por tanto no es vegana, pero el all i oli se puede hacer sin huevo (el auténtico no lo lleva).

Tarta de espárragos y tomates

Me encantan las tartas de toda clase y hace tiempo me tropecé con una receta de Martha Steward que era una tarta de espárragos. No recuerdo la receta, me quedé con la idea y ahora os la traigo como la haría yo.

Esta tarta puede ser un entrante, con lo que daría para cuatro raciones, o un aperitivo, con lo que se podría dividir en más trozos. El sabor un punto ácido de los tomates sienta de maravilla al conjunto, si lo vais a utilizar de aperitivo procurar que en cada trozo haya por lo menos una mitad de tomate.

INGREDIENTES

  • Una lámina de masa quebrada fresca o congelada.
  • Un manojo de espárragos
  • 6-8 tomates cherry (depende de la medida)
  • 100 grs de emmental rallado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal Maldon
  • Pimienta recién molida

Precalentar el horno a 200 C

Recortar la parte dura de los espárragos procurando que todos tengan la misma medida.

Partir los tomates cherry por la mitad.

Extender la lámina de masa quebrada sobre una bandeja forrada con papel de hornear (si es congelada antes hay que dejarla descongelar), calcular la medida de la tarta utilizando un espárrago recortado como guía y enrollar los lados de la lámina sobre sí mismos hasta conseguir la forma rectangular.

Pinchar todo el centro de la tarta con un tenedor y con este mismo tenedor de lado podemos marcar los bordes de la tarta para darles una forma bonita.

Repartir el queso rallado por todo e interior de la tarta. Sobre él colocar los espárragos capiculados y los tomates de una forma que nos guste. Que queden muy apretados.

Regar con un hilo de aceite e oliva virgen extra y sazonar con sal Maldon y pimienta negra recién molida.

Introducir en el horno durante 15 minutos.

  1. Utilicé espárragos muy gruesos y utilicé un truqui para que se hicieran bien sin hornear demasiado la tarta: los puse 5 minutos en el microondas a máxima potencia así ya estaban medio hechos cuando los puse en el horno.
  2. Lleva gluten, no es apto para celíacos.

 

 

 

Galletas de aceitunas y queso

Mi hermana Marta tiene un puesto de aceitunas y conservas en el Mercado de Sant Antoni, en Barcelona, antes que ella lo llevaron mis padres, y antes aún mis abuelos, por eso es bastante correcto si digo que me he criado entre aceitunas, y hay que reconocer que también me he criado a base de aceitunas, que me encantan, aunque hay que tener en cuenta que las que vende nuestra familia son las mejores del mundo mundial 😀

Paradojas de la vida, a cuanta gente conocemos a quienes no les gusten las aceitunas? Yo solo una, mi marido!!!! Siempre dice: para una cosa que me saldría gratis…pero bueno, ya se aprovecha de todo lo demás que vende mi hermana (las anchoas le encantan;D). Por cierto, un día pondré un post donde explicaré como se lavan y preparan las anchoas, que he escuchado cada barbaridad que creo que bien se lo merece.

El caso es que mi régimen de aceitunas sufrió un cambio muy brusco cuando me casé, a pesar de seguir trayendo y comiéndolas no era lo mismo, y todas las recetas que llevan aceitunas en casa no entraban, menos mal que a mi hijo también le encantan y los dos nos poníamos las botas.

Esta vez he querido hacer esta receta por puro placer, hace un par de días le preparé las magdalenas para él, estas galletas son para mi, y bueno, para todos los que quieran, pero sobretodo para mi, jajaja…

Como aperitivo, con un vinito o una cerveza, incluso con coca cola, que vicio más rico.

INGREDIENTES

  • 125 grs de harina de trigo
  • 125 grs de almidón de maíz
  • 80 grs de aceitunas negras de Aragón picadas
  • 180 grs de queso seco rallado
  • 1 huevo
  • 60 grs de mantequilla
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 ramita de romero fresca
  • 1 pizca de tomillo
  • 1 pizca de sal

Mezclamos las harinas con el queso rallado y la sal, que queden bien integradas, añadimos el huevo, la mantequilla, las aceitunas, el aceite, la ramita de romero picada y un poco de tomillo.

Mezclamos bien, quedará una masa bastante seca, formamos un rulo con ella, la envolvemos en film y la dejamos en la nevera al menos 30 minutos.

Precalentamos el horno a 180 C

Sacamos el rulo de la nevera, quitamos el film y lo cortamos en rodajas de 1 cm de ancho. Los distribuimos sobre un papel de horno y horneamos durante 15-20 minutos.

Las dejamos enfriar y si queremos las podemos guardar unos días en una lata de galletas en un lugar fresco y seco.

  1. Estas galletas pueden ser un aperitivo muy apetitoso y son muy fáciles de hacer.
  2. Yo utilicé parmesano rallado, pero han de quedar bien con cualquier queso que sea seco y un poco fuerte de sabor, a gusto de cada uno. La próxima vez probaré con un manchego viejo.
  3. En casa tengo un prensador de ajos que incorpora un deshuesador, sirve para cerezas y aceitunas y va muy bien para quitar el hueso a las aceitunas antes de picarlas.
  4. Llevan gluten, los celíacos no pueden comerlas.

 

Pinchos caprese

Pasamos por casa solo por un momento, tenemos entradas para el teatro y el tiempo justo para un bocado, unos pinchos rápidos y salimos corriendo.

INGREDIENTES

  • Tomates cherry
  • Mozarella mini en bolas (en una bolsa hay 20)
  • Unas hojas de albahaca
  • Aceite
  • Sal
  • Reducción de módena

Cortamos los cherry por la mitad si son muy grandes y clavamos una mitad en un pincho, después una bolita de mozarella, una hoja de albahaca, otra mitad de tomate, otra bola de queso, y acabamos con una mitad de tomate.

Ponemos los pinchos en un plato, los aliñamos con un poco de aceite, sal y reducción de módena.

  1. Si los cherry son pequeños se pueden poner enteros
  2. Si no tenemos bolitas de mozarella, podemos cortar una bola grande a trozos, no queda tan bonito pero el resultado es el mismo.
  3. No lleva nada de gluten, es apto para celíacos.