Boquerones en vinagre

Uno de mis aperitivos favoritos, es fácil y además económico, ahora en verano apetece tomarlos con unas aceitunas y una cervecita.

INGREDIENTES

  • Boquerones
  • Sal
  • Vinagre
  • Aceite
  • Ajo (opcional)
  • Perejil

Limpiamos los boquerones abriéndolos por la mitad y quitando las tripas, la cabeza y la espina central.

Los lavamos bajo un chorro de agua procurando que no se rompan.

Los ponemos en una bandeja honda en capas poniendo un buen puñado de sal entre capa y capa.

Cubrimos los boquerones con el vinagre y los introducimos en el frigorífico durante 24 horas.

Pasado este tiempo se habrán vuelto de color blanco, los escurrimos y los enjuagamos ligeramente (depende de lo fuertes de vinagre que nos gusten los enjuagamos más o menos) los ponemos sobre un papel de cocina que escurran bien y los ponemos en la bandeja limpia, los espolvoreamos con ajos y perejil cortados muy pequeños, y los cubrimos bien con aceite.

Los volvemos a dejar en la nevera unas horas, cuando los vayamos a servir ponemos la cantidad que necesitemos en una fuente y lo sacamos media hora antes de la nevera para que se atempere, si no los usamos todos el resto se puede guardar varios días tapados en el frigo, cada día están más sabrosos.

  1. Si usamos vinagre blanco los boquerones quedarán más blancos, pero lo importante es que usemos un vinagre de calidad, yo prefiero que no queden tan blancos pero usar un buen vinagre, si es muy fuerte saldrán muy fuertes y al revés, he usado vinagre de jerez.
  2. Las cantidades de ajo y perejil son totalmente al gusto del cocinero (que para eso se arremanga, vaya)
  3. No es un plato calórico, pero si queréis que sea totalmente light podemos prescindir del aceite y aliñar sólo con unas gotas de vinagre, a mi me gusta, pero ha de ser vinagre nuevo o sería demasiado salado.
  4. No lleva gluten.

 

Anuncios

Mermelada de ruibarbo y fresones

Aquí está la receta que os prometí de la mermelada de ruibarbo y fresones, es la mejor mermelada que he probado, me encanta, lleva un montonazo de azúcar pero así endulzo mi vida (por si era poco)

Esta receta llevaba unos meses pendiente de publicar y casi la había olvidado, ahora aprovechando la “abundancia” de ruibarbo por fin ve la luz.

Lo conocía principalmente por las novelas inglesas, sobre todo las de Enyd Blyton de cuando era niña, de vez en cuando aparecía un pastel de ruibarbo, que aunque por el nombre parece que sea un pescado ya intuías por el contexto que había de ser un plato dulce, o sea que de pescado nada.

Investigué un poco y vi que era una especie de verdura, pero como parecía que no iba a utilizarla nunca no me preocupé demasiado por el tema hasta que lo encontré en un cesto en la plaza donde se monta el mercado en Karlsruhe, y como ya comenté en el post tarta de ruibarbo y fresones no me resistí a experimentar con él.

Primero hice la mermelada así pude probar su sabor y la cantidad de azúcar que necesitaría, así lo hice y claro, esto va a gusto de cada uno y a mi me gustó así, dulce. El ruibarbo tiene un sabor un poco cítrico que combina de maravilla con los fresones.

INGREDIENTES

  • 400 grs de ruibarbo
  • 800 grs de fresas
  • 800 grs de azúcar
  • El zumo de un limón.

Limpiamos y cortamos a trozos pequeños los fresones, lavamos, raspamos y cortamos el ruibarbo a trozos de 1/2 cm de grosor.

Lo ponemos todo junto en una cacerola con el azúcar y el zumo del limón, y lo dejamos macerar unas horas.

Calentamos a fuego medio, cuando se ha disuelto el azúcar bajamos un poco el fuego y lo dejamos cocer removiendo a menudo hasta que se haya disuelto el ruibarbo, unos 15- 20 minutos, dejamos cocer hasta el punto que nos guste, yo lo dejé 15 minutos más removiendo continuamente y casi quedaron disueltos los fresones.

Introducimos la mermelada bien caliente en los botes esterilizados preparados como expliqué en mermelada de fresa, los cerramos, les damos la vuelta y esperamos a que se enfríen.

  1. El ruibarbo debe de ser todo agua, porque apenas ha quedado rastro.
  2. Lo de dejar macerar la mezcla antes de cocerla es opcional, a mi gusta hacerlo, creo que queda mejor y utilizo menos azúcar.
  3. Las cantidades las he puesto como me ha parecido, un poco por miedo a que no me gustara pero la proporción de 1/3 de ruibarbo y 2/3 de fresones me encanta, o sea que me la quedo para otras veces.
  4. Se puede añadir un poco de pectina si se quiere más espesa.
  5. Hasta dónde yo se, no lleva gluten, el ruibarbo no es un cereal.

 

 

 

Jalea de frambuesa

Hace un tiempo compré unas frambuesas para adornar una tarta y no por fin no las usé y decidí congelarlas, lo que pasa es que al descongelarlas no me gustó demasiado como quedaban para guarnición y preferí preparar una jalea. Me encanta la mermelada de frambuesas aunque me molestan las pepitas y pensé que si preparaba una jalea la haría a mi gusto.

La podemos utilizar para rellenar galletas, cubrir un Cheesecake, para untar tostadas, o lo que nos apetezca.

INGREDIENTES

  • 300 grs de frambuesas
  • 300 grs de azúcar
  • El zumo de medio limón
  • 1 cucharadita de pectina
  • 1 cucharada de agua caliente

Disolver la pectina en el agua caliente

Poner en un cazo las frambuesas junto con el azúcar y el zumo del limón y llevar a ebullición a fuego muy lento, cuando se haya disuelto el azúcar añadir la pectina disuelta y dejar que siga hirviendo sin dejar de remover, las frambuesas se irán deshaciendo, dejar hervir unos 15 minutos y a continuación verter en un bote para conservarlo pasándolo por un colador para filtrar las pepitas.

  1. Se puede utilizar como cobertura, para ello la tenemos que calentar para volverla a licuar.
  2. Se puede guardar en la nevera o esterilizarlo a baño María.
  3. No lleva gluten, pero mirar la procedencia de la pectina, alguna tiendas no la venden envasada y se puede haber contaminado.

 

Jalea de membrillo

Muchos de nosotros tenemos una libreta donde aparte de apuntar las recetas que hemos ido recopilando, hemos ido añadiendo recortes y hojas que nos han dado de recetas de todo tipo y todas las procedencias, (de hecho voy a la busca y captura de la libreta de mi abuela, la palabra correcta es que ansío leerla entera), el caso es que en la hoja donde tengo apuntada la receta de la confitura de membrillo había otra receta de la que ni me acordaba, (creo que ni siquiera la había leído) esa es la receta de la jalea de membrillo.

No se me habría ocurrido nunca aprovechar el agua de hervir los membrillos al hacer confitura de membrillo o el allioli de codony para elaborar una jalea, pero la última vez que preparé las dos recetas, la misma tarde hice las dos cosas y decidí utilizar el agua y probar a hacer esta jalea.

Primero herví los membrillos y la manzana para preparar el allioli y después añadí más agua y herví los membrillos para la confitura, tras pelar y descorazonar los membrillos volví a poner las pieles y los trozos descartados en el agua y le di otro hervor. La receta no decía nada de todo esto pero les quise sacar el máximo partido.

INGREDIENTES

  • 1 1/2 litros de agua donde hemos hervido 2 1/2 kg de membrillos con piel, un limón y una manzana
  • 750 grs de azúcar blanco

 

Colamos el agua en un colador muy fino (yo utilicé uno de esos de tela de los que se usaban para colar el café) y lo ponemos en una olla junto con el azúcar.

Llevamos a ebullición y bajamos el fuego, dejamos hervir con calor suave, revolviendo de vez en cuando hasta que el almíbar comience a espesar. Se habrá vuelto de color rojo oscuro.

Echar en frascos esterilizados, tapar y dar la vuelta hasta que recuperen la temperatura ambiente. Volver a dar la vuelta y guardar hasta que los utilicemos.

  1. Si al volver a poner los botes derechos vemos que la jalea no va cuajando podemos volver a calentar con un poco de pectina para que coja la textura de jalea.
  2. No lleva gluten.

 

Mermelada de fresa

Ya he dicho que me encantan las fresas, de hecho los fresones, y por supuesto, cuando es temporada aprovecho para preparar mermelada que es superfácil y desde luego mucho más buena que cualquiera que podamos comprar preparada.

Lo principal es que los fresones sean de buena calidad, si son dulces y aromáticos así será la mermelada, si son insípidos y aguados es lo que nos vamos a encontrar después.

Antes de preparar la mermelada hemos de tener en cuenta que necesitaremos unos botes esterilizados donde ponerla para conservarla, estos botes pueden ser nuevos o reciclados, en los dos casos es necesario esterilizarlos antes, y en el segundo caso comprobar que cierran perfectamente, para eso los sumergimos bien tapados en un recipiente con agua, si sale alguna burbuja es que la tapa no encaja bien y no lo podemos usar para conservas de ningún tipo.

Para esterilizar los botes los introducimos abiertos en una olla grande con agua que los cubra de sobras, las tapas también, y llevar a ebullición más o menos 1/2 hora. Se puede poner un paño limpio bajo los botes para evitar que choquen con el borboteo de la ebullición.

Los dejamos secar bien.

INGREDIENTES

  • 1 1/2 kg de fresones limpios y cortados a trocitos
  • 600 grs de azúcar ( o un poco más)
  • 1 limón

Ponemos los fresones en un recipiente con 200 grs de azúcar y el zumo del limón y los dejamos macerar una hora por lo menos, pueden ser varias horas.

Cogemos una olla grande antiadherente (yo utilizo un wok de la marca castey que me va genial) y con una espumadera pasamos los fresones a la olla reservando aparte el zumo que han soltado, añadimos el resto del azúcar y lo calentamos a fuego medio removiendo de tanto en tanto, cuando el azúcar se ha disuelto bajamos el fuego y lo dejamos hervir removiendo a menudo hasta que los fresones se empiecen a deshacer, unos 15-20 minutos.

Apagamos el fuego y con el cucharón llenamos los botes inmediatamente, los tapamos y les damos la vuelta hasta que se enfríen del todo, así conseguimos que se haga el vacío.

  1. La mermelada también es un recurso para aprovechar los fresones demasiado maduros o poco dulces con los que no sabemos que hacer, en estos casos habrá que jugar con la cantidad de azúcar, mi receta no lleva demasiado azúcar porque parto de unos fresones que ya son muy dulces, pero esto es a gusto de cada uno, una manera de acertar con la cantidad de azúcar y el punto de cocción es esta: tenemos un platito en la nevera y cuando está a media cocción ponemos un poco de mermelada sobre el platito que se enfriará enseguida para poder probarla y así ver si hemos de añadir más azúcar, por eso es mejor quedarse corto y en todo caso añadir más.
  2. El azúcar que he utilizado es el blanco, aunque a veces también uso el moreno, le da un sabor un poco distinto, me gustan los dos.
  3. No se de nadie más que macere los fresones antes de hacer la mermelada, yo hace muchos años que la preparo y la prefiero así, aunque no es un paso necesario.
  4. Con el líquido que he reservado de la maceración se pueden hacer varias cosas, la primera y más corriente es añadirlo a los fresones al hacer la mermelada, saldrá más o menos espesa, como os guste, otra opción es preparar una gelatina, pero a mi me gusta preparar una jalea con este líquido y un poco de pectina para utilizar de decoración para pasteles.
  5. Normalmente los botes ya quedan cerrados al vacío si los llenamos como he explicado pero si preferís se puede utilizar el sistema clásico de hervirlos al baño María unos 30 minutos.
  6. Del mismo modo hay quien esteriliza los botes antes del llenado lavándolos en el lavavajillas a más de 60 grados.
  7. No lleva gluten.

 

Lemon curd

Quién no conoce a alguien que tiene un limonero y de vez en cuando vuelves a casa llena de limones, y que podemos hacer con un montón de limones que además son frescos y aromáticos, acabados de recoger. Hay un montón de recetas que utilizan el limón, una de ellas es la que hoy os pongo.

El lemon curd es una crema inglesa de limón que podemos utilizar para múltiples recetas, tartas, galletas, para rellenar muffins o incluso como acompañamiento de platos. Tiene un sabor ácido y un textura cremosa, si os gustan los cítricos no dejéis de probarla.

INGREDIENTES

  • 3 limones ( solo necesitamos la piel de 1) a temperatura ambiente (o 200 ml de zumo de limón )
  • 60 grs de mantequilla
  • 3 huevos enteros
  • 1yema de huevo
  • 1 pizca de sal
  • 130 grs de azúcar.

Lavamos bien los limones, rallamos la piel de uno y exprimimos los tres.

Ponemos a calentar un cazo con agua para hacer la preparación al baño María.

En un bol que podamos utilizar para el baño María mezclamos los huevos y la yema con el azúcar, batimos con las varillas de mano, hasta que esté cremosa.

Añadimos el zumo de limón y la pizza a de sal y ponemos la mezcla al baño María a fuego suave, removiendo sin parar con una espátula o una cuchara de madera hasta que cuaje sin que llegue a hervir.

Cuando empiece a espesar lo retiramos del fuego, añadimos la mantequilla en dados y la ralladura de limón. Removemos hasta que se integre bien y dejamos atemperar.

La repartimos en botes de cristal y esperamos que se endurezca. La podemos guardar en la nevera.

  1. Suelo utilizar mucho la piel rallada de los limones para preparar magdalenas, por eso siempre tengo algunos limones sin piel en el frigorífico y este es uno de los muchos usos que les puedo dar.
  2. Podemos ponerla en una manga pastelera si tenemos que rellenar muffins o galletas.
  3. Esta receta no lleva gluten.
  4. He cambiado la receta, después de varias pruebas creo que ésta es mucho más saludable, lleva mucha menos mantequilla y es más ácida, como me gusta a mi. Era una cuestión de supervivencia, la uso muy a menudo y quería algo un poco más ligth.