Panettone and butter pudding

Whole Kitchen en su propuesta dulce para el mes de febrero nos invita a preparar un clásico de la cocina británica : Pudín de pan y mantequilla (bread and butter pudding)

Cuando vi la propuesta pensé que era una estupenda receta de aprovechamiento, y aunque siempre guardo el pan sobrante para otras recetas, se me ocurrió que podía usar uno de los panettones que hice esta Navidad y que había descongelado hace unos días. Tenía planeado desayunar varios días a su costa, pero he decidido preparar el pudín que nos propone The Whole Kitchen.

INGREDIENTES

  • 400 grs de panettone cortado en rebanadas
  • 50 grs de mantequilla ( o la cantidad necesaria)
  • 1/2 l de leche semi descremada
  • 200 ml de crema de leche
  • 1 cucharada de pasas (yo las tengo remojadas en ron)
  • 1 rama de canela
  • La piel de 1 limón
  • La piel de 1 naranja
  • 6 yemas de huevo
  • 2 huevos enteros

Untamos las rebanadas de panettone con la mantequilla.Engrasamos un molde rectangular y ponemos las rebanadas en varias capas, ocupando toda la superficie del molde.

Calentamos la leche y la crema con la rama de canela y las pieles de los cítricos llevamos a ebullición y retiramos del fuego.

Batimos las yemas y los huevos, añadimos la leche templada, vertemos la mezcla sobre las rebanadas de panettone.

Dejamos que se empapen bien durante 15-25 minutos. Precalentamos el horno a 180 grados.

Horneamos al baño María durante unos 30-40 minutos, si vemos que se tuesta demasiado lo podemos tapar con una hoja de papel de aluminio.

  1. Bueno, a mi no me vuelve loca precisamente, total es un flan con pan y mantequilla, y a mi el flan ni fu ni fa, en este caso, con el panettone no ha sido una mala idea, conserva todo el sabor del panettone que me encanta, pero después de hacer la prueba, los restos de panettone que me queden el próximo año los mojaré en el café con leche del desayuno, se aprovecha igual, me gusta más y no es tan calórico.
  2. Como podéis ver, no he añadido nada de azúcar a la mezcla, el panettone ya es de por si bastante dulce.
  3. Desde luego es una receta de aprovechamiento que hay que tener en cuenta.
  4. Y, si, lleva gluten, lactosa, huevos y todas las calorías del mundo mundial.

 

 

 

 

Baked Alaska

Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de junio nos invita a preparar Baked Alaska

Puedo afirmar que nunca, nunca hubiera preparado este postre si no hubiera sido por la propuesta de Whole Kitchen. Para empezar no soy una fan de los helados, (si me chiflan los sorbetes, pero no los mezclaría con bizcocho) y tampoco me gusta demasiado un postre que te obliga a levantarte de la mesa para acabarlo en el último momento, pero…la verdad es que ha sido un experimento que no me ha desagradado y que posiblemente repetiré probando otras variaciones de helado, y si, probaré con sorbete y frutas, esta vez no me atreví.

INGREDIENTES

Bizcocho

  • 4 huevos
  • 125 grs de azúcar
  • 125 grs de harina
  • 60 grs de mantequilla derretida

Merengue italiano

  • 300 grs de azúcar blanco
  • 6 claras de huevo
  • Unas gotas de zumo de limón
  • Una pizca de sal
  • Agua

Relleno

  • Una tarrina de helado de vainilla
  • Media tarrina de helado de chocolate.

Precalentamos el horno a 180 grados.

Preparamos el bizcocho montando los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema pálida, con una espátula añadimos la harina tamizada en tres partes, procurando que no se baje la mezcla y por fin añadimos la mantequilla mezclando con cuidado.

Lo ponemos en un molde engrasado y enharinado (yo usé un bol metálico de los de IKEA) y lo introducimos en el horno unos 25 minutos o hasta que al pincharlo con una aguja ésta salga limpia.

Al sacarlo lo dejamos enfriar un poco y lo desmoldamos pero reservando el molde.

Cuando está totalmente frío cortamos con el cuchillo del pan una capa de unos 2 cm. de la base plana, la reservamos y volvemos a poner el bizcocho en el molde, con la ayuda de un cuchillo y una cuchara vaciamos la parte cóncava del bizcocho dejando un espesor de 1 cm. más que menos.

Sacamos el helado de vainilla del congelador un rato para poderlo manipular y cuando ya esta un poco blando lo vamos poniendo en el interior del bizcocho vaciado hasta unos 3 cm del borde.

Sacamos el helado de chocolate y lo cortamos en trozos de 3 cm que depositamos sobre el helado de vainilla hasta que quede al ras del bizcocho. Lo cubrimos con la base reservada.

Cubrimos con un plato y lo volcamos para desmoldarlo de nuevo. Lo introducimos en el congelador y enseguida que esté rígido lo cubrimos con papel film y lo dejamos en el congelador unas dos horas por lo menos.

Preparamos el merengue preparando un almíbar con el azúcar y un poco de agua hasta conseguir el punto de bola, montamos las claras con la sal y las gotas de limón y cuando estén casi a punto de nieve añadimos el almíbar caliente como un hilo sin dejar de batir y seguimos batiendo fuertemente unos minutos hasta que el merengue esté brillante y muy firme, al dar la vuelta al bol el merengue no debe caer.

Cuando vayamos a servir el postre calentamos el grill del horno mientras sacamos el bizcocho relleno del congelador, lo destapamos y lo cubrimos con el merengue procurando que no queden agujeros sin cubrir. Podemos ayudarnos de una manga pastelera.

Cuando el grill ya esté caliente ponemos el pastel a gratinar vigilándolo continuamente para que no se queme y ya lo podemos servir inmediatamente.

  1. He podido comprobar que el merengue sirve de aislante y el helado no se ha derretido nada. De hecho saqué un poco pronto el pastel para que el bizcocho no estuviera tan congelado y fue estupendo.
  2. Al gratinar el pastel es mejor al ponerlo en el horno que no lo pongamos demasiado arriba o se quemará enseguida por encima y los lados quedarán blancos, también podemos usar un soplete para gratinar.
  3. El bizcocho lleva gluten pero es un postre que se adapta perfectamente a hacerlo sin gluten.

Patatas bravas

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de julio nos invita a preparar un clásico de la cocina española:
Patatas a la brava
Esta es la primera vez que participo en el reto mensual de The Whole Kitchen, este mes la receta que han propuesto para el círculo salado son unas patatas bravas, y no hay que decirlo, no me he resistido ni un poco a prepararlas, y como no, a degustarlas con una clara de limón, que con el calor que hace es como más apetecen.

He encontrado en mi verdulería casualmente, unas patatas pequeñas y estupendas para esta ocasión, yo las suelo utilizar para preparar papas arrugás, y he pensado que también servirían para preparar las bravas, las he frito con piel porque me gustan así, con la piel crujientita.

INGREDIENTES

  • Diez patatas mini o un par de patatas grandes.
  • Sal
  • Abundante aceite para freír

Para la salsa all i oli

  • Un huevo fresco entero
  • Dos dientes de ajo
  • Un vaso de aceite de oliva virgen
  • Sal

Para la salsa roja

  • 2 cucharadas de aceite picante
  • 1/2 cucharadita de pimentón de la Vera

Lavamos bien las patatas frotándolas con un cepillo, las freímos sin pelar en aceite con calor medio, que se pochen lentamente, cuando empiecen a estar blandas las retiramos y las reservamos.

Preparamos el all i oli poniendo todos los ingredientes en el vaso de la batidora y batiendo de abajo a arriba, no hace falta que quede demasiado espeso.

Mezclamos el aceite picante con el pimentón y reservamos.

Partimos las patatas en gajos y las freímos de nuevo en el aceite muy caliente, cuando estén doradas las retiramos y escurrimos sobre un papel de cocina.

Las ponemos en un plato con el all i oli por encima y lo regamos todo con la salsa de aceite picante.

Ñam, ñam!

  1. El aceite que he usado es el que sale en la foto, hace años que lo tengo, lleva pimienta de varias clases, tomillo y un montón de bichos picantes (chiles), cuando lo he vaciado un poco lo vuelvo a rellenar y la verdad es que se conserva estupendamente, tenía miedo de que con el tiempo se pusiera rancio, pero como le doy bastante caña aguanta bien.
  2. Las patatas las he frito dos veces, la primera es para pocharlas y la segunda, con el aceite mucho más caliente consigue que queden crujientes, además esto te permite tenerlas a medio preparar y acabarlas rápidamente al momento de servirlas, así están recién hechas.
  3. No llevan nada de gluten. Esta receta lleva huevo, por tanto no es vegana, pero el all i oli se puede hacer sin huevo (el auténtico no lo lleva).